miércoles, 14 de mayo de 2014

COQUETEO


De pronto, tu presencia inesperada,
me hace descubrirme
cuarteado, movido, desplazado
hecho de la cuadrícula del piso
como en un espejo
que volviera rombos los cuadros,
que me alterara cada paso
y encendiera en mí,
como dos cerillos,
un fuego en los brazos,
y en las piernas,
una serpiente ondulada
 en mi sombra sobre el vidrio,
un pájaro que canta largo
y su voz no brota,
se me atora en la garganta,
vibra luego en mi vientre
y quiere volar,
entre mis piernas,
y las tuyas.
Todo en secreto
porque tan sólo la mirada
de tu coqueteo
cruza el aire,
rompe el ritmo
de la piel de tambor que soy
desde el día en que me tocaste
con tu mirada,
con tu sonrisa.
Se me hace y se deshace
en escamas de anhelo
la piel, más frágil
cuando escucha
la clave musical de  tu deseo.
Y cada vez que bailo
desorientado voy
siguiendo el ritmo
de tu primer
coqueteo.

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Dibujo de Brian Nissen



sábado, 10 de mayo de 2014

DESPIERTO SIN DESPERTAR


Inesperadamente,
como un trueno callado
y un relámpago que dura,
que se queda,
me despierta el sol,
la luz tocándome,
la ilusión del día.
Como una cabellera,
su resplandor barre mi cara.
Despierto sin despertar
hacia una plenitud ajena
que me acaricia, me absorbe,
me toma y se vuelve mía.

Muy poco a poco    
descubro
que es de noche aún
y eres tu, 
siempre iluminada,
la que mece su luz 
sobre mi cuerpo
y en su oleaje me lleva
mar adentro.

Muy adentro de ti
en ti respiro.
No miro, ni huelo, ni siento
sino el sabor incinerante
de tu cuerpo.
Y no existe nada más
sino volverme esa luz
en tu fuego consumida.

Despierto sin despertar:
el sueño que en mí sembraste
no sabe que no es igual                                                                              el cuerpo de la noche que el del día.
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Una versión de este poema leída por el autor, aquí.

jueves, 24 de abril de 2014

TE INCLINAS, DESNUDA, Y TU ESPALDA CANTA



Te inclinas, desnuda,
y tu espalda canta.

Hay una luz que emana
de tus movimientos,
fiesta radiante en el aire
que te toca al caminar.
Y hay otra luz, muy intensa,
que brota de tu inclinación.

Como si el viento encendiera tu cuerpo
mientras se va a doblando
muy lentamente,
como en invierno sale el sol.

Sentada, sin verme,
te inclinas hacia un lado.
Tu columna es una palabra larga
de sílabas constantes,
que se mecen hacia donde miras.

Extiendes el brazo
no muy lejos
para alcanzar algo invisible,
la sombra huidiza
que casi toca tu pie.

En tu cintura
la piel pronuncia
una palabra apretada,
pliegues súbitos,
viento aprisionado,
trampa del corazón.

Sentada te inclinas y levantas
muy suvamente
pies, rodillas,
una nalga iluminada
por los reflejos del sol
sobre las sábanas.

Te inclinas y levantas
toda la luz que cabe en tu cuerpo,
todas las sombras leves,
todos los recuerdos ambiguos,
todas las fuentes
de tristeza y alegría.

Te inclinas y levantas
el nudo de cabello en la cabeza
atándose a la obscuridad
que te rodea.
Y me ata
a tu otra obscuridad
interna, absorbente
tu pubis girando
hacia la luz.

Tu cuerpo luminoso
al inclinarse me dice

una decidida palabra de amor. 













Una versión anterior de este poema, leída por su autor, AQUÍ

viernes, 14 de febrero de 2014

BEBO EN TU BOCA




Bebo en tu boca
el instante,
la luz,
el viento.

Bebo en tu boca
tu mirada,
tus pasos,
tu canto.

Bebo en tu boca
el amanecer,
la flor que cae
y un llanto
lejano y lento,

Bebo
y no paro de beber
el hilo tan sutil
de vida en llamas
que de tu boca a la mía
salta uniendo en tu sabor,
en el sabor de tu deseo,
lo fugaz
a lo eterno.

Si es cierto
que el alma es aire
y que en la palabra espíritu
hay un soplo,
yo bebo,
muy poco a poco,
tu alma
en cada beso.

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lunes, 10 de febrero de 2014

PRESENCIA DESNUDA

Foto: Yamina Del Real y ella misma como fantasma alrededor de mí.

Yo no sé de qué están hechos los fantasmas.
Sólo me consta que tú me tocas
me habitas y me acompañas
con toda la belleza de tu cuerpo,
desnuda dentro de mí
y a mi lado,
casi invisible .

Siento tu piel estremecerse
cuando un ligero viento entra al cuarto
o leo un poema que me trastorna.
Hasta cuando busco en la biblioteca
las palabras que necesito con urgencia,
sólo yo sé que tus piernas me las deletrean,
y tus manos me dicen dónde.

Sé que tú ves más
y tocas y escuchas más allá
de lo que mi cuerpo alcanza
porque tu presencia
es más sutil y poderosa.
Esta hecha de deseo y entrega,
de soplo obstinado
y piel enamorada,
de luz que respira,
como los fantasmas.

Tu deseo me habita
y me acompaña,
me aconseja prisa o lentitud,
me da forma y ritmo
en los brazos,
en la boca,
en los ojos,
en todo lo que toco y pienso.

Tu deseo
se sienta sobre mi mesa
y al mismo tiempo mira
desde mis ojos cuando escribo.
Tu presencia enriquece mi mirada,
mis palabras, mis anhelos.

Y, si todo nos resulta favorable,
un día, un instante,
tu deseo se cruzará con el mío
en ese punto donde la luz
se cruza con la sombra
y se develan totalmente
los cuerpos desnudos
que se aman.

Y esa desnudez,
lo sabemos,
dice, canta, baila,
confirma
el acto de entregarse
plenamente
a la más grave
y festiva cercanía:
la de los cuerpos
desnudos e indisolubles
de las almas amigas y amantes:
la palpitación
extrema y sensual
de la intimidad

con los fantasmas.

Foto: Yamina Del Real y ella misma como fantasma alrededor de mí.

martes, 4 de febrero de 2014

LA LUNA LLENA
ILUMINA TUS SUEÑOS



Algunas noches,
de luna llena,
como ésta,
duermo contigo
y con tu sueño.

Dentro de ti
algo palpita.
Aflora en la plenitud
de tu descanso,
en tu abandono,
en tus párpados
infinitamente quietos.
En tu mano abierta
sin más,
hacia lo invisible.
En la sonrisa insinuada.
En el cuello que se eriza.

Tal vez la luna lee también
en tu cuerpo dormido
y pleno
esta felicidad tranquila,
este placer despierto dentro.
Y como yo,
te sostiene en su brazos
sin saber ya si es tu sueño 
o el mío
el que la luna ilumina.

Hay en tu rostro esa sonrisa
que sólo en esta luz
de luna llena
aparece
y en mi sueño
tú sueñas
que en mi manos
te sueño.
Y tu sonrisa es la mía.
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Entre los misterios que avivan el fuego de los enamorados está el de poder vivir las múltiples realidades que habitan el cuerpo de la persona amada. Algunas veces los amantes saben leer y sentir lo que sucede muy adentro del otro. Como sucede con los cuerpos deseantes, las fronteras de los sueños se rompen. Nos volvemos capaces de vivir, a flor de piel y debajo de ella, sueños ajenos que se van volviendo nuestros.
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Una versión de este poema leída por el autor en este video.