lunes, 11 de agosto de 2014

RESPIRAS DORMIDA



Te escucho dormir
a mi lado, plena,
interrumpido
el aspaviento
de tu mano,
el tintineo de los aretes
quieto,
hueles a mí y a ti
y al aire de verano
en el balcón
que nos aspira.  
Que mueve tu pecho
desde adentro,
suavemente,
el pezón erguido
y una gota de sudor
en él como caricia.
Te escucho
y se mezcla 
con los pájaros
del amanecer
tu inhalación
de sueños.
El misterio
es revelación
cuando te escucho.
Dormida respiras
y a lo lejos el sol
va tocando al mundo                                                                              al ritmo de tu aliento.
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Los amantes no saben lo que los sueños del otro anidan. Muchas veces ni el el sueña lo recordará más tarde. Lo cierto es que al dormir algo del sueño viaja de adentro hacia fuera en el aire que la amante dormida respira. Como el sudor a través de su piel, mundos que crecen separados en secreto se comunican y en un instante fugaz se revela lo eterno.
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Versión video leída por el autor aquí.


sábado, 12 de julio de 2014

BAJO LA LLUVIA VUELVES



Mientras llueve
afuera
y tus manos
con tus besos
me recorren
gota a gota
en la penumbra
en el lugar secreto
en la distancia
cada vez más tenue
donde tu mirada
toca la mía
y se desvanece
obscura
al abrigo lento
y húmedo
de nuestros brazos
tu voz anhelante
profunda
como tus besos
me canta dentro
caricias
como la lluvia
de mil dedos
toca todo
afuera
y nos envuelve.

Allá llueve a mares,
aquí llovemos
sudor, saliva, lubricantes,
mares sobre la arena
de la piel
que absorbe
la alta marea
de estos sueños
reales, húmedos, secretos.

En la penumbra,
bajo la lluvia,
como un relámpago
por dentro
me iluminas,
me trastornas.

Incendias el bosque
oculto y sus sombras.

Bajo la lluvia
afuera,
en la penumbra
dentro,
siempre regresas. 



























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Una versión de este poema leída por al autor en este video.

viernes, 4 de julio de 2014

NO ES UN SUEÑO



Tienes una extraña manera
de habitarme.
Estás en mi cuerpo,
en cada músculo que tocaste,
estas piel adentro.
Te siento en cada movimiento
cuando una parte de mí
grita tu presencia.
Dolor que no llega a serlo,
sensación de ti
que detiene el tiempo.

Bailamos, nos abrazamos,
volvimos a bailar,
nos detuvimos dentro.
Toda la noche dentro.
Y todo regresa de golpe
hasta cuando duermo.

No es un sueño    
o lo es sin serlo,
como el dolor                                                                                          de tenerte dentro.

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Una versión de este poema, leída por el autor, aquí.


Los amantes se habitan de maneras felizmente inesperadas. Y entre la materialidad del cuerpo y los fantasmas del deseo fluye el río que los une,  que los lleva y que son, cada noche, en todas sus visiones y sus movimientos.

jueves, 12 de junio de 2014

RECUERDO


La música, el olor, tus manos,
el rojo intenso de tu boca, tu voz, tu lengua
y el filo de tus dientes en mis labios.
Saber que entero en ti perezco,
mordido al ritmo acelerado de tu aliento,
falso fugaz cuando me inhalas,
y falso prisionero cuando aprietas.
Ya sólo respiro el aire de tu boca,
y sé tan sólo del sabor que llevas dentro.
El viento en la ventana,
distraído, sale o entra
indeciso, calla
o se hace escuchar
o no se nota.
Mece de pronto los olores, 
rapta las miradas,
fijas, alucinadas, vibrantes.
En silencio,
el viento mueve las cortinas,
tiñe de azul 
en franjas
muros, puertas, 
techos, esquinas.
Mis ojos en lo tuyos
beben 
y se desbordan
de ese anhelo delirante:
desnudos, ya siempre desnudos,
dentro de nosotros mismos,
ya siempre dentro
a la deriva.
Y ese recuerdo regresa
y te vuelvo a respirar                                                                                 y en los labios me duele tu mordida.                                                                                                                                                             
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Una versión leída por el autor aquí.

miércoles, 14 de mayo de 2014

COQUETEO


De pronto, tu presencia inesperada,
me hace descubrirme
cuarteado, movido, desplazado
hecho de la cuadrícula del piso
como en un espejo
que volviera rombos los cuadros,
que me alterara cada paso
y encendiera en mí,
como dos cerillos,
un fuego en los brazos,
y en las piernas,
una serpiente ondulada
 en mi sombra sobre el vidrio,
un pájaro que canta largo
y su voz no brota,
se me atora en la garganta,
vibra luego en mi vientre
y quiere volar,
entre mis piernas,
y las tuyas.
Todo en secreto
porque tan sólo la mirada
de tu coqueteo
cruza el aire,
rompe el ritmo
de la piel de tambor que soy
desde el día en que me tocaste
con tu mirada,
con tu sonrisa.
Se me hace y se deshace
en escamas de anhelo
la piel, más frágil
cuando escucha
la clave musical de  tu deseo.
Y cada vez que bailo
desorientado voy
siguiendo el ritmo
de tu primer
coqueteo.

.....................
Dibujo de Brian Nissen



sábado, 10 de mayo de 2014

DESPIERTO SIN DESPERTAR


Inesperadamente,
como un trueno callado
y un relámpago que dura,
que se queda,
me despierta el sol,
la luz tocándome,
la ilusión del día.
Como una cabellera,
su resplandor barre mi cara.
Despierto sin despertar
hacia una plenitud ajena
que me acaricia, me absorbe,
me toma y se vuelve mía.

Muy poco a poco    
descubro
que es de noche aún
y eres tu, 
siempre iluminada,
la que mece su luz 
sobre mi cuerpo
y en su oleaje me lleva
mar adentro.

Muy adentro de ti
en ti respiro.
No miro, ni huelo, ni siento
sino el sabor incinerante
de tu cuerpo.
Y no existe nada más
sino volverme esa luz
en tu fuego consumida.

Despierto sin despertar:
el sueño que en mí sembraste
no sabe que no es igual                                                                              el cuerpo de la noche que el del día.
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Una versión de este poema leída por el autor, aquí.

jueves, 24 de abril de 2014

TE INCLINAS, DESNUDA, Y TU ESPALDA CANTA



Te inclinas, desnuda,
y tu espalda canta.

Hay una luz que emana
de tus movimientos,
fiesta radiante en el aire
que te toca al caminar.
Y hay otra luz, muy intensa,
que brota de tu inclinación.

Como si el viento encendiera tu cuerpo
mientras se va a doblando
muy lentamente,
como en invierno sale el sol.

Sentada, sin verme,
te inclinas hacia un lado.
Tu columna es una palabra larga
de sílabas constantes,
que se mecen hacia donde miras.

Extiendes el brazo
no muy lejos
para alcanzar algo invisible,
la sombra huidiza
que casi toca tu pie.

En tu cintura
la piel pronuncia
una palabra apretada,
pliegues súbitos,
viento aprisionado,
trampa del corazón.

Sentada te inclinas y levantas
muy suvamente
pies, rodillas,
una nalga iluminada
por los reflejos del sol
sobre las sábanas.

Te inclinas y levantas
toda la luz que cabe en tu cuerpo,
todas las sombras leves,
todos los recuerdos ambiguos,
todas las fuentes
de tristeza y alegría.

Te inclinas y levantas
el nudo de cabello en la cabeza
atándose a la obscuridad
que te rodea.
Y me ata
a tu otra obscuridad
interna, absorbente
tu pubis girando
hacia la luz.

Tu cuerpo luminoso
al inclinarse me dice

una decidida palabra de amor. 













Una versión anterior de este poema, leída por su autor, AQUÍ