lunes, 9 de agosto de 2010

LO QUE MAS CUENTA NO SE CUENTA

Adorarte es un acto infinito
dentro y fuera de mi delirio,
dentro y fuera de tu cuerpo.
Amanezco en ti antes
de que el sol decante
nuestras sombras.

Tanto en tu sueño
como en mi vientre
tu vaivén marca el tiempo
del torbellino
que nos devora.
Entre tu ombligo y el mío,
van y vienen
dos ceros alineados
formando sin cesar 
el signo tenaz que no termina: 

Me alimenta tu deseo sin límites.
Me como ávidamente tu grito,
me como tu forma de decir mi nombre,
me como tus labios lentamente
y me como hoja por hoja
la enredadera de piel alerta 
y delirante que nos une.

Todo ahora es invisible
pero nos ata con certeza.
Todo es lejano
pero implacable nos habita.
Me sigue alimentando
tu sonrisa,
una y otra vez,
sin cuentas claras:
porque adorarte es siempre
un acto infinito.



4 comentarios:

Ophir Alviárez dijo...

Adorarte es siempre un acto infinito y la voz lo sabe y se crece...

Ophir

Helena Vidaurri de la Cruz dijo...

Conmovedor, Alberto.
Gracias por tan intensa manera de escribir.

Anónimo dijo...

Inmensamente bello!! si cabe. Lo que toda mujer desearía escuchar algún día.

Mara

Pita dijo...

Hermoso... sin palabras