viernes, 10 de enero de 2014

LUZ DE INVIERNO



Dedos de hielo,
dedos de luz
pintan
sobre sobre el muro
hojas y ramas.
Y se van moviendo
al pasar las horas
como si el tiempo
fuera el viento
que las mece.

También la persiana
 es cuaderno fugaz
de esta luz de invierno
quebradiza
que esculpe los troncos
como sombras
de un sueño
y hace del árbol
extraña geometría
plegable.

A otra hora:
el árbol entero avanza
adentro del estudio.
La reja,
cuadrícula de sombras,
no la detiene,
se diluye entre las hojas.
Y esas sombras
en la luz
todo lo tocan.
La luz abre
delicadamente
los cajones. 
Alborota
a los pájaros
bordados
que la esperan.

Sentada 
en la banca de la ventana
hojea los periódicos
y acaricia la escultura
de cerámica azul,
afila sus puntas,
hace brillar sus estrellas.

A otra hora,
aún más entrometrida,
deshace la cama,
y despierta a la máscara
del jaguar en la cabecera.

Luz de invierno,
mano luminosa
que todo lo dibuja
y a todo da nueva vida.
Desnuda,
como tú,
esta luz te toca,
te acaricia.
Como mis ojos
quiere habitar
lentamente
todas las sombras
de tu cuerpo.












*** Una versión anterior de este poema, leída por el autor, puede escucharse AQUÍ