martes, 9 de septiembre de 2014

DESPERTAR EN TI,
EN TU SONRISA


Despertar y mirarte.
La espalda desnuda,
los sueños en ella
recorriéndote pausados.
Cerrar los ojos,
para ir por tu espalda
en tus sueños.
de arriba abajo,
muy abajo,
entre las sábanas,
perdiéndome lentamente,
orientado por tu olor,
por el olor de un sueño.
Despertar de nuevo
y mirarte desnuda,
soñando hacia el muro
convertido por ti
en todos los paisajes
de todos los sueños.
Los míos se detienen en tu espalda,
viajan en ella de arriba abajo,
muy abajo de nuevo.
Dormir y despertar tres veces,
cuatro tal vez.
Y ya nunca saber dónde termina qué,
dónde comienzan los besos,
si aquí o allá me arañabas
suavemente la espalda,
si soñé tu nuca
o desperté besándola.
La continuidad de los sueños
se apodera de todos los deseos.
Una y otra vez     
despierto sin despertar
y te beso sin tocarte
hasta que una sonrisa plena,
profunda,
me dice que logré traspasar
esa piel de nubes
y al amancer
besarte en la boca
de tus sueños.
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Los amantes que se miran dormir se ven poseídos por el deseo de besarse hasta en sueños. Y algunos lo logran. O sueñan que lo hicieron.
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Una versión leída por el autor en video, aquí.